Dia Internacional de la Mujer Indígena
5 de Septiembre, celebramos el día de la mujer indígena, en honor a esta fecha, mostramos los pensamientos y las experiencias de 2 esforzadas mujeres que trabajan en post del bienestar de sus comunidades y de la sociedad, ellas están muy relacionadas con la economía solidaria porque la viven cada día, aquí están sus comentarios.
Prácticas solidarias en comunidades indígenas
Es una fortaleza que aún prevalece en las comunidades indígenas del sector, Río Cautín al sur. En este territorio aún practicamos la forma de realizar trabajos a través de mingako, pero cada vez en disminución por lo pequeño de los espacios a cultivar o trabajar; Es muy valiosa la forma como aún nos ayudamos en un machitún, ritual para la sanación de un enfermo. A través de ello, educamos a los niños para fortalecer estas prácticas, siendo un desafío para los tiempos actuales en que prevalece el individualismo occidental. Otra forma de solidaridad que es muy importante en este tipo de rituales es la búsqueda de remedios para ello, los jóvenes han aprendido este arte sólo a través de la guía de los adultos, los loncos, puesto que no se puede entrar a un recinto a extraer especies sin pedir el permiso correspondiente.
Una práctica importante en estas comunidades es el Eltún o funeral. los velorios son una forma de solidaridad muy potente que aún prevalece y ello se manifiesta en el velatorio mismo cuando la familia acude a dar los pésames llevando especies en alimentos, bebestible que contribuyen a dar en cierta medida, una despedida menos dolorosa al difunto, una muestra solidaria en el dolor.
Cuando un vecino es víctima de abigeato o pérdida, todos los vecinos acuden en su auxilio dejando todos sus deberes y quehaceres para ir en ayuda del vecino afectado.
Existen aún prácticas de ayuda en la realización de labores campesinas como siembra a cola de buey, construcción de cercos, las que son más comunes entre los hombres que entre las mujeres; éstas colaboran a sus familiares o amigos con acciones propias de la femineidad mapuche: contribuir con el pan, la verdura, el mote, cualquier beneficio que contribuya a ayudar a la mujer esposa o madre de la persona a cargo de la faena.
Cuando un animal hembra está con problemas para parir, en el caso de vacas, ovejas, caballos, la solidaridad se multiplica pues acuden hombres mujeres y niños en ayuda del afectado; alguien necesita auxilio por una enfermedad, una urgencia no se tiene temor en recurrir al vecino o varios, situaciones que no son comunes en la ciudad.
Las casas que quedan solas, aún son cuidadas por los vecinos, el pentukún o saludo reverencial de preocupación por el otro, etc.
Entre los jóvenes actuales perduran algunas prácticas, pero el sistema educacional, el comercio los medios de comunicación de masas, la globalización en general son una constante paradoja a las practicas solidarias ancestrales, no sólo cambian o alteran su esencia sino que crean división al interior de las familias. Ahora, estas modalidades no son cuestionadas en lo más mínimo por los sistemas educativos, los educadores actúan sin respetarlas y las nuevas generaciones son vulnerables. Es preciso que la escuela de la región de la Araucanía, eduque a partir de la práctica del mingako como una forma constructiva como lo plantea Vygotsky, ¿que mejor forma de trabajo colaborativo? El Trawün, el nguillatun, nguillanzugun, muestras que aún prevalecen pero peligran porque Araucanía se mimetiza con lo yanqui a la fuerza.
Es fácil entrometerse en una comunidad, pero muy difícil construirse con ella y es ese el gran problema de las escuelas hoy.
Bueno, yo puedo hablarte de mi realidad. acá no hay movilización ni levantamientos como en otras comunidades, ahora no se puede desconocer que en algún momento esto pueda encausarse hacia allá y me parece muy legítima la demanda de comunidades que en muestra de solidaridad reclaman sus derechos porque han vivido por décadas “arrinconadas o al margen” de los grandes fundos, sumidos en la pobreza, la miseria y sin oportunidades. El caso de mi comunidad es muy particular nuestros lazos familiares siempre son muy sobre protectores, pues nos preocupamos de los hijos de todos los miembros de la comunidad y podemos afirmar con certeza que no hay delincuencia, ni alcoholismo en nuestros jóvenes.
Elizabeth Raimán Curiqueo
Profesora de Educación Básica
Prácticas solidarias presentes en las actividades productivas realizadas por mujeres campesinas de Melipeuco.
Los actuales escenarios económicos mundiales donde el capitalismo y la globalización imponen nuevas formas de relacionarse, de comercialización y desarrollo, están siendo cuestionados por diversos actores y actoras, las y los cuales están viendo que el modelo imperante esta acabando con las formas de vida y valores de antaño, las que proponen relaciones de individualización, sobre todo en materias económicas y de intercambio.
Es por esto y por razones que aún conmueven a diversos sujetos (as) de nuestra sociedad es que se quiere recuperar, revalorizar y captar conceptos que sean contrarios a estas practicas neoliberales, persiguiendo cambiar el sentido que le hemos atribuido al significado de desarrollo.
No es desconocido que para mujeres y hombres existen diversas formas de percibir el mundo, por tanto las formas en que nos relacionamos y convivimos no son las mismas, estas diferencias o dualidad no se produce tan solo en las diferencias de género, sino también en las visiones de concebir el mundo, como lo son: las visiones que tienen los pueblos originarios y los occidentales, la vida rural y la urbana, entre otras.
En las formas de hacer economía también encontramos diferencias, es por ello que en busca de nuevas, es decir “viejas economías” podemos encontrar prácticas totalmente contrarias a las de hoy, las que se han mantenido e incluso se han resistido al paso del capitalismo. Por lo tanto muchos investigadores y trabajadores del área social han buscado e indagado en conceptos y prácticas que mujeres y hombres desarrollan paralelamente a este modelo, esto con el fin de buscar que se vuelva a humanizar la economía, es por ello que en este estudio se investigo nuevos paradigmas capaces de dar otro significado al quehacer económico.
La socioeconomía solidaria es un concepto que da un nuevo significado y valor a la economía, ya que busca promover formas concretas de concebir y hacer economía, estos en base a elementos y valores solidarios que den cuenta de una nueva racionalidad económica” (Guerra P. 1999).
Los resultados obtenidos en la investigación dieron a conocer; que las prácticas desarrolladas por las mujeres son propias de una racionalidad campesina, la que se asemeja a los planteamientos de la economía de solidaridad, advirtiendo además, que en el mundo rural y principalmente en el trabajo que realiza la mujer en su actividad cotidiana de asociatividad, cooperación y ayuda mutua, se encuentran presentes elementos que favorecen el desarrollo de este paradigma
Es así que podemos afirmar, también por experiencia empírica vivida por la autora en diversas organizaciones, que las mujeres propiciamos y favorecemos practicas netamente soldarías.
Deisy Cona Seguel
Trabajadora Social
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